Hay una infraestructura que no se ve, pero que define la vida cotidiana de una ciudad: la que lleva agua potable a cada canilla y evacúa lo que ya no se necesita. En esa infraestructura invisible, Benito Roggio e Hijos, la constructora de Grupo Roggio, lleva décadas construyendo una trayectoria que hoy la posiciona como uno de los actores centrales del sector en Argentina y la región
El mapa de sus obras cuenta la historia: el Acueducto Gran Tulúm en San Juan, el Acueducto San Javier en Santa Fe, la planta potabilizadora que abastece a La Plata, Berisso y Ensenada, la optimización de la Planta Depuradora Sur de Salta. Proyectos que, en conjunto, atraviesan gran parte del país y sostienen sistemas hídricos estratégicos.
El capítulo más reciente se escribe en Córdoba. La empresa fue preadjudicada para la Refuncionalización Integral del Sistema de Agua Potable de la ciudad, un proyecto financiado por la Corporación Andina de Fomento que ampliará la planta Los Molinos de 2 a 5 metros cúbicos por segundo y refuncionalizará el sistema de conducción de agua cruda. La obra no es un dato técnico más: de ella depende el agua que llega al 70% de la población de Córdoba Capital y a las localidades de Sierras Chicas.
La trayectoria también cruza fronteras. En Perú, Benito Roggio e Hijos acaba de presentar la mejor oferta para el proyecto Juliaca IV, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo. La magnitud del desafío es considerable: más de 470 kilómetros de redes de agua potable, 400 kilómetros de redes cloacales, estaciones de bombeo y más de 30.000 conexiones domiciliarias, para una población proyectada de 370.000 habitantes —el equivalente a un partido grande del conurbano bonaerense.
En Argentina, la compañía participa y ha participado en algunas de las obras más relevantes del sector, entre ellas el Acueducto Gran Tulúm (San Juan), el Acueducto San Javier (Santa Fe), la Planta Potabilizadora para La Plata, Berisso y Ensenada, la optimización de la Planta Depuradora Sur de Salta, entre otros proyectos hidráulicos estratégicos.
Entre Córdoba y Juliaca hay miles de kilómetros, pero una misma lógica: cada obra hídrica que ejecuta Benito Roggio e Hijos termina traduciéndose en algo tan simple como abrir una canilla y que el agua llegue. Esa es, en definitiva, la métrica que más importa detrás de cada metro de cañería y cada estación de bombeo.
De esta manera Benito Roggio e Hijos (la constructora del Grupo Roggio) consolida su liderazgo en infraestructura de agua y saneamiento en Argentina y la región.