Todos los días, 800.000 personas bajan las escaleras del Subte sin pensar en lo que hace posible ese viaje. Detrás de cada formación que llega puntual hay talleres centenarios, puestos de monitoreo y manos que trabajan lejos de los andenes. Ese universo invisible es, otra vez, el protagonista de “Instantáneas en el Subte: Detrás de la línea, donde nace el viaje”, la muestra fotográfica itinerante que Emova inauguró el pasado 7 de agosto en la estación Las Heras de la Línea H.
Es la tercera edición de una iniciativa que empezó como una idea chica —abrir la puerta de los talleres a un grupo de fotógrafos— y que ya lleva 38 participantes desde su lanzamiento, elegidos entre más de 200 postulaciones recibidas por redes sociales. Esta vez fueron 12 los seleccionados, que recorrieron el Puesto Central de Operaciones, el Centro de Monitoreo de infraestructura y tres talleres que resumen distintas épocas del Subte: Polvorín, el más antiguo, y Parque Patricios y Lacarra, los más modernos. El hilo conductor fue el mismo en los tres casos: retratar los espacios y los oficios que el pasajero nunca ve, pero sin los cuales no hay viaje posible.
Hay una novedad este año que marca un cambio de lenguaje dentro de la propuesta: por primera vez, la muestra incorpora una obra audiovisual filmada en Super-8, una cámara analógica que suma una textura y un ritmo narrativo distintos a la fotografía fija que domina la exposición.
Una mirada que crece con cada edición
“Comenzamos esta iniciativa hace tres años como parte del plan cultural de Emova, en búsqueda de poner en valor la producción artística de la comunidad y acercar al público una mirada diferente sobre uno de los servicios más representativos de la Ciudad de Buenos Aires”, cuenta Mariana Giacumbo, Directora de Relaciones Institucionales y Medios de Emova. Y agrega la idea que sostiene todo el proyecto: “El Subte también es un espacio de encuentro y expresión, donde la cultura puede formar parte de la experiencia cotidiana de quienes lo transitan todos los días”.
Esta edición sumó además un nombre de peso: Rodrigo Abd, fotoperiodista ganador del Premio Pulitzer de Fotografía de Última Hora, participó como uno de los referentes invitados, lo que le dio a la muestra una impronta documental todavía más fuerte.
“Comenzamos esta iniciativa hace tres años como parte del plan cultural de Emova, en búsqueda de poner en valor la producción artística de la comunidad y acercar al público una mirada diferente sobre uno de los servicios más representativos de la Ciudad de Buenos Aires”, cuenta Mariana Giacumbo, Directora de Relaciones Institucionales y Medios de Emova.
Como en cada edición, un jurado eligió una imagen ganadora. Este año fue el turno de Julián Casella, que logró algo poco frecuente: convertir un espacio puramente funcional en una escena cargada de potencia simbólica. También se destacó el trabajo de Diego Marzuil, que presentó un corto donde el Subte funciona como disparador visual y, al mismo tiempo, como excusa para recuperar la historia del cine combinando técnicas analógicas con edición digital.
Todo el proceso de selección estuvo a cargo de dos curadoras especializadas, Ana Bonelli Zapata y Cecilia Gallardo, que evaluaron cada propuesta según su originalidad, su impacto visual y el uso de las distintas técnicas fotográficas.
Sobre las curadoras: Ana Bonelli es Licenciada en Artes (FFyL-UBA) y Doctorada en Historia con mención en Historia del Arte (EIDAES-UNSAM), becaria doctoral de CONICET, con una investigación centrada en las artes gráficas y el desarrollo del transporte ferroviario en Argentina entre 1890 y 1940. Cecilia Gallardo es Maestranda en Museología (Fac. Cs. Naturales e IML-UNT), Técnica Universitaria en Fotografía (FARTES-UNT) y Abogada (UNT).