Cada dos semanas, un ejército silencioso desarma un circuito entero, lo empaqueta y lo vuelve a montar a miles de kilómetros de distancia. Conocé la logística de la F1
REDACCIÓN ROGGIO FUTURO

Cada dos semanas, un ejército silencioso desarma un circuito entero, lo empaqueta y lo vuelve a montar a miles de kilómetros de distancia. No hay margen de error: mientras los pilotos compiten por centésimas, detrás de escena otro equipo compite contra reloj para que la próxima carrera empiece a tiempo. La logística no espera.

La Fórmula 1 disputa entre 20 y 24 carreras por temporada, distribuidas en cinco continentes, con calendarios que a veces dejan apenas dos o tres días entre una fecha y la siguiente. Para sostener ese ritmo, cada Gran Premio moviliza en conjunto más de 1.000 toneladas de material: monoplazas desarmados, motores, neumáticos, herramientas, equipos de diagnóstico, mobiliario de hospitality e incluso cocinas completas.

Los equipos grandes —Ferrari, Mercedes, Red Bull, McLaren— despliegan alrededor de 20 contenedores por carrera; las escuderías más chicas, la mitad. A eso se suman entre 100 y 250 personas por equipo: ingenieros, mecánicos, montadores, cocineros, especialistas en televisión. Se calcula que más de 3.000 personas viven, en conjunto, en tránsito permanente durante los nueve meses que dura la temporada.

Tres formas de viajar: aire, mar y tierra

La clave de la logística de la F1 está en decidir qué va por avión, qué por barco y qué por camión, según la urgencia y la distancia.

  • Camión, para el calendario europeo: es el medio más económico y sin límites de peso, lo que permite a algunos equipos trasladar hasta motorhomes completos, con piletas  y bar incluidos, entre carrera y carrera.
  • Avión, para la carga urgente en carreras intercontinentales: la organización de la F1 alquila una flota de aviones (Boeing 747 o 777, según la temporada) que trasladan chasis, motores y piezas de repuesto. Esta flota recorre más de 130.000 kilómetros por temporada.
  • Barco, cuando no hay apuro:  muebles, decoración de los hospitality, utensilios de cocina. Los equipos despachan este material varias semanas antes de cada carrera, en cinco juegos idénticos que rotan por el calendario para no depender de un único envío.

El verdadero desafío aparece en los llamados “back to back”: carreras en continentes distintos separadas por pocos días. En esos casos, mientras un cargamento marítimo viaja de Europa a Asia, otro se mueve por aire hacia América, de forma que el flujo de material nunca se detiene. Cada pieza —desde un motor hasta una silla— está codificada y rastreada digitalmente en tiempo real, para que ningún elemento se pierda ni llegue tarde a la verificación técnica.

Terminada la carrera, el desarme empieza casi de inmediato: en las ocho horas siguientes a la bandera a cuadros, todo suele estar embalado. El auto es lo último en armarse en el circuito y lo primero en desarmarse al final, con cada componente protegido en su propio molde de espuma.

Desde hace más de cuatro décadas, la compañía de logística DHL es la encargada oficial de coordinar este operativo para el campeonato, gestionando la flota aérea, los envíos marítimos y la llegada puntual de material a cada sede. 



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